En base a la premisa de que nadie puede
dar lo que no posee, todo docente debe estar convencido de una serie de valores
y principios, tales como amor a la verdad, profundo conocimiento de su materia,
servicio humanitario, amor al prójimo, respeto personal e intelectual por los
pares, capacidad de integrase en equipos interdisciplinarios, capacidad de
corrección fraterna, capacidad de escuchar, madurez moral personal, fortaleza,
autoridad, creatividad y apertura mental, entre otros.
De acuerdo a la licenciada
Raquel Adriana Sosa, Vice-Decana de la Facultad de Artes y Ciencias de la
Universidad Católica de Salta, Argentina: ¨No
hay que tener miedo de sustentar valores, primero como personas y después como
maestros, porque siempre como profesionales y en cualquier circunstancia somos
personas y además, poseemos ciertos conocimientos y técnicas puestos al
servicio de un objetivo. Además esforzarnos por "hacer figura" la
respuesta a la pregunta: ¿Qué clase de hombre queremos formar? Y hasta que no
tengamos la respuesta, seguiremos vagando en la incertidumbre y el asombro que
nos provoca la destrucción de un mundo, sin ver aún qué mundo y qué hombre
emergerán de sus escombros¨.

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