
Los valores son la base
fundamental que sustenta a la sociedad, ya sea desde el punto de vista del
comportamiento individual de cada persona, como también desde un análisis en
colectivo, y es que si bien la conducta humana se encuentra regida por ciertos
patrones, necesidades físicas, costumbres, y comportamientos aprendidos,
alrededor de todo esto giran los valores, y es que una persona tiende a
desarrollar un comportamiento orientado al amor, la solidaridad, la amistad,
prudencia, responsabilidad entre otros, y si detallamos estos caracteres es
posible señalar que son conductas esenciales para el bienestar personal,
cualquier individuo que lleve a cabo esta conducta se predispone a ser feliz, a
estar en paz consigo mismo y obtener resultados positivos; luego si lo tomamos
desde el punto de vista social, existe una relación directa con lo dicho
anteriormente, en vista de que lo ideal es que la sociedad interactúe, comparta
ideas, emociones, experiencias, se interrelacionen cada uno de sus componentes,
es decir, los seres humanos, es ahí donde volvemos a lo mencionado, se hace
necesario que cada persona tenga cierto grado de actitud positiva frente a sí
mismo, y a la relación con las personas que lo rodean para así complementarse
unos a unos, bien sea de manera sentimental, laboral, de aprendizaje, entre
tantas relaciones que pueden darse entre seres humanos.
Por otra parte, todos los
valores son importantes, pero cabe resaltar: la paz, ya que a través de ella
podemos convivir en armonía unos con otros; la tolerancia, para aceptar y
respetar las diferencias que podamos tener frente a otras personas; la
responsabilidad, para cumplir debidamente con las tareas que se nos presentan
en nuestro día a día; la humanidad, porque debemos tener en cuenta la necesidad
de otras personas y si está en nuestras manos colaborar, por más pequeño que
sea el gesto, hacerlo; la justicia, ya que sin ella no existiría un equilibrio
entre el bien y el mal y no podrían ser implementadas reglas, pues están deben
ser fijadas a manera de una justa convivencia; la libertad, siendo uno de los
tesoros más preciados del ser humano, no hay sentimiento más reconfortante que
el de saberse y sentirse libre; y por último, la honestidad, pues esto es el
respeto a las buenas costumbres y lo que nos brinda el respeto y la confianza
de otras personas.